domingo, 20 de diciembre de 2015

¿Hacer el amor o tener sólo sexo?



A nuestras madres nunca se les habría ocurrido tener solo sexo  sin estar enamoradas, hoy en cambio, la moneda ha girado y muchas mujeres no esperan a encontrar el amor para desarrollar su sexualidad, abundan los amigos con beneficio, las relaciones ocasionales, o como diría una querida amiga los “compañeros de ejercicios” ese hombre con quien puedes realizar todas tus fantasías sexuales mientras esperas que los astros se alinien y el amor sea parte de tu vida diaria.

Pero ¿nos resulta eso realmente a las mujeres? ¿acostarnos sin involucrar sentimientos? Pues yo diría que no, y es que el prototipo de Samantha Jones de la famosa serie Sex and the City resulta muy tentador y divertido, muy acorde a las mujeres libres, profesionales y exitosas del siglo XXI, calza perfecto con el traje de mujer masculinizada, pero resulta que, nuestra sexualidad no está preparada para eso, y no lo digo porque necesitemos enamorarnos para interactuar sexualmente, sino porque no conocemos nuestros cuerpos, ni lo que nos gusta, ni nos desagrada, vamos entrando en el camino de las relaciones íntimas un poco guiadas por los deseos de nuestra pareja del momento, sin haber tenido tiempo ni permiso de descubrir antes, o paralelamente, nuestra sensualidad femenina.

Y es que las mujeres no tenemos permitido masturbarnos, si aún resulta tabú que lo hagan los hombres adolescentes se imaginan lo hicieran las chicas en plena pubertad, a nosotras nos hablan  del ciclo menstrual- generalmente como una carga que hay que soportar- de la necesidad de cuidarnos para no quedar embarazadas, y fin de la historia ¿cómo decidirnos por sexo o hacer el amor si no tenemos la menor idea de cómo vivenciar ni lo uno ni lo otro desde el placer y el auto respeto?

Necesitamos pues, hablar de erotismo, vivirlo, palparlo desde el ser mujer, desde nuestros deseo, sensaciones, miedos y traumas, desde el amor y los paradigmas, hablar de lo que realmente nos gusta  y de cómo lograrlo, pero, para hablar de sensualidad en la mujer, inevitablemente hay que hacerlo desde el abuso, las infidelidades, el sometimiento y la soledad, por qué, porque, todas alguna vez nos hemos sentido vulneradas en nuestra sexualidad, ya sean miradas, piropos, comentarios, acoso laboral,  abrazos indebidos, roces en lugares públicos, hasta abuso sexual en todos sus grados, el dolor ha marcado nuestra sexualidad, la tuya, la mía, de nuestras madres y abuelas, cómo aprender a respetarnos y a vivir una sexualidad plena y libre, si nadie nos ha enseñado ni con la palabra ni con el ejemplo a cuidar nuestro cuerpo, a amarnos y conocernos como mujeres, a hacer solo lo que de verdad queremos y nos gusta, a decir que no aunque lo amemos mucho.

¿Hacer el amor, o tener solo sexo? Hacer el amor! Pero  con nosotras mismas primero, no importa cuál sea tu edad, si eres madre o no, nunca es tarde para conocerte, para amarte, para valorarte y honrar tu cuerpo, para vivir orgasmos libres y plenos, busca en ti, en tu interior y en tu intimidad lo que te gusta de verdad y lo que no, toma un espejo, mírate, acéptate, navega por  tus recovecos y profundidades, suelta la culpa, el temor, los dictámenes del patriarcado, la libertad externa  la conseguirás primero dándote tú permiso a ser libre y salvaje en tu propio cuarto, sólo con la autoexploración podrás guiar a tu compañero en un camino de placer mutuo, no importa si es ocasional o permanente, eso dependerá de tu historia, lo importante es que te llene por completo, alma, mente y cuerpo, siempre podrás hacer el amor si has aprendido a amarte y complacerte a ti misma.



Por Jenny Bruna Jara
Escritora, periodista, mujer, madre
Directora www.mamadre.cl

No hay comentarios:

Publicar un comentario